miércoles, julio 26, 2006

En estas vacaciones, reivindicación del orgullo provinciano

Sucede que llevo varios días sin actualizar el blog. Uno piensa que da igual, porque a estas alturas de mes casi nadie se molesta en leer lo que escribo, porque: a) Los lectores están de vacaciones; b) Los lectores están hinchados de trabajo en la última semana de julio, antes de irse de vacaciones en agosto.

Lo peor es que la gente pensará que Arbusto está de vacaciones. Pues no. No de momento, al menos.

Lo que hoy me pide el cuerpo es defender el orgullo de los paletos, los “de provincias” (como nos llaman, como si Madrid o Barcelona no fueran provincias). De tipos como yo. Hasta que tuve 17 tacos, viví recluido en un pequeño pueblo de esta nuestra magna piel de toro. Después me fui a estudiar a Madrid, donde me realicé como persona tras cumplir los numerosos actos vandálicos-surrealistas que siempre deseé y no pude hacer antes (más otros que fui improvisando sobre la marcha). Pero eso es otra historia: sigamos con el tema vacaciones. Después de mi primer año de carrera, llegó el caluroso mes de junio y me piré para mi hogar familiar. Y allí cumplí durante tres meses con la rutina habitual, que no era otra sino comer mucho, dormir más y dividir mi tiempo útil entre televisión y libros. Cuando volví a la universidad en septiembre, para hacer la puta matrícula (ese año hubo acampada nocturna para pillar turnos) me encontré con decenas de colegas que me hacían la misma pregunta: “¿dónde has pasado las vacaciones?” “En mi casa”, contestaba, mientras veía que me miraban con cara rara y pidiendo más. Ellos me contaban que habían ido a la playa (los madrileños son muy de costa valenciana), a Portugal, a Ámsterdam, a Londres, y no sé a qué sitios más. Cuando volví de las vacaciones en segundo de carrera, se repitió la jugada: nadie entendía que yo pasara las vacaciones descansando en mi casa, porque para alguien que vive en Madrid no hay nada más deshonroso que quedarse en la ciudad mientras otros están fuera (no sé cómo será la gente de Barcelona, así que no puedo decir nada). A lo largo de los años universitarios fui tomando conciencia de que, efectivamente, soy un provinciano, un ser vulgar que es incapaz de cumplir el primer mandamiento de todo buen capitalino: pirarse de la ciudad en verano, y si es posible en navidad, en el puente de mayo, en el de diciembre y en el que se ponga por delante.

Lo de los madrileños y las vacaciones no es una cuestión de clase social. Cuando hace un par de años empecé a currar de teleoperador, tuve que pasar primero por el trance de un absurdo cursillo de formación. Había que organizar un rollo de preguntas y respuestas entre los aspirantes a tan pestilente trabajo, y a la gente (todos tan pringados o más como yo) no se les ocurrió otra cosa que elegir el siguiente tema: “¿qué has hecho en tus vacaciones?”. Muy cachondo todo: resulta que comemos mierda por 400 euros al mes pero antes de eso nos ventilamos el dinero (dinero que no tenemos) en unas buenas vacaciones. Como si viajar fuera una cuestión de derechos humanos, vaya.

Moraleja arbustiana: que cada cual haga lo que quiera con su tiempo y con su dinero (si es que lo tiene, claro). Pero un respeto a los capullos que no nos vamos nunca de vacaciones. Porque no hay nada malo en pasarse el veranito en casa, con el estómago bien cebado y el gaznate convenientemente regado con caldos varios. Y es que las cosas más sencillas suelen ser las mejores.

6 Comments:

At 2:50 p. m., Anonymous Anónimo said...

Arbusto: no te das cuenta, pero siempre podr´as decir que has pasado las vacaciones en un peque~no pueblo no muy lejos de playas casi desiertas.

Y tienes raz´on. Si no se tiene cuidado, las vacaciones pueden convertirse en un t´opico, en rutina o en algo que se hace para no avergonzarse cuando encuentres a la vecina.

 
At 4:37 a. m., Blogger arbusto el guerrero said...

Pues no soy mucho de ir de playa, así que ese argumento tampoco funciona.

En cualquier caso, conviene recordar que vacaciones significa "periodo en el que no se va a trabajar". Si además puedes pasar las vacaciones viajando, pues mejor, pero no es ningún deshonor quedarse en casa durante el verano.

 
At 11:34 a. m., Anonymous Anónimo said...

Por cierto: enhorabuena por lo de la Cátedra Arbustiana. Un poco de "arbustina" no les vendrá mal.

 
At 11:54 a. m., Blogger Quic said...

Arbusto no es mucho de ir a la playa, no. De hecho, una vez hizo una de las cosas más alucinantes que la historia universal jamás recogerá como merece: fue a la playa sin bañador ni toalla. Y el caso es que llevaba una mochila, lo juro.

 
At 2:58 p. m., Blogger arbusto el guerrero said...

Quic: todo lo que dice usted, como siempre, es rigurosamente cierto. Llevé mochila a la playa pero la utilicé más como homenaje a Labordeta que como utensilio con finalidad práctica. Y creo que aquello fue el mismo día en el que me quedé dormido sobre un bocadillo de chorizo (sí, he dicho "sobre"). Usted recordará bien esos acontecimientos.

Hackenbush: lo de la Cátedra Arbustiana será divertido. Trabajaré lo mejor que pueda para instruir al populacho.

 
At 8:55 p. m., Blogger Hans said...

Yo quiero optar a ayudante de Cátedra (grato grado de otrora) en la citada Arbustiana. Poder decir, Hans, de la Arbustiana. Cosas así.

 

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